El Museo Sorolla

Todo está plagado de detalles.

A la entrada un naranjo nos da la bienvenida,

y junto a él un pequeño limonero.

El jardín del museo de Sorolla es,

un oasis en el centro de Madrid.

El arte lo inunda todo,

hay plantas por doquier, arboles y flores,

entremezclados todos ellos junto al agua.

Es un jardín el del Sorolla que rebosa vida,

y dentro, en su casa, aguardan sus pinturas,

los lienzos que con tanto arte y ahínco,

el famoso artista, Joaquín Sorolla, pintó.

Madrid, 25 de Julio de 2019

Ander Barado Caballero

Buenavista del Norte

Buenavista tiene algo,

es algo que la hace especial;

Caminar por sus calles empedradas,

ver y vislumbrar, observar

y en definitiva, admirar

sus edificios de índole colonial.

Pasear a la vera de las estrellas,

es como si se teletransportase a otro mundo.

Un mundo lleno de vida,

y de magia.

Canarias no podría ser sin su Tenerife,

y Tenerife tampoco,

sería sin su Buenavista.

Ander Barado

Desde el cielo no se puede ver mi pueblo

Desde el cielo no se puede ver mi pueblo.

Hace falta tener los pies en el suelo para verlo.

Y si creéis verlo desde allí, en lo alto,

No vislumbrareis más que una mancha.

Si creéis que lo estáis viendo,

Perdonad que os diga que no es cierto.

Que lo que veis no son más que sueños.

Frutos de vuestros recuerdos.

 

Romped a llorar pues,

Pero no os lamentéis después.

Pues en los recuerdos nacen vuestros anhelos,

Y estos son siempre buenos.

 

Así pues, mi pueblo yace en mí,

Como yo nací de él,

Y siempre estará en mí.

 

Si quieres conocerlo, no dejes que te lo cuenten.

No lo mires de lejos, ni te entretengas por fuera.

Pásate dentro, míralo de cerca,

Porque los ojos nunca mienten.

 

 

De momento sólo te puedo contar…

Lo que yo siento, lo que yo sé.

Lo que yo aprendí de él,

Y lo que él me dio.

La Piedra del Castillo de Javier

La Piedra del Castillo de Javier

Ahí está impasible viendo pasar el tiempo,

La Piedra del Castillo de Javier.

Hé ahí su impasividad ante el temido tiempo,

que unas veces acecha despiadado y sin querer,

y otras queriendo brinda tan lucido cuadro.

 

Hé allí esas montañas esperando el atardecer,

que se perfilan en el cielo tan azulado,

y que un día como hoy se han podido ver,

lejos del recinto amurallado,

y bajo el marco de la Piedra del Castillo de Javier.

Ander Barado